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El valor de la confianza: Cómo elegí a quién acompañaría mi camino a la maternidad

Elegir al profesional que te acompañará durante el embarazo es una de las decisiones más trascendentales que tomamos al iniciar este camino. No se trata solo de buscar a un experto técnico, sino de encontrar a alguien que brinde seguridad y empatía en los momentos de mayor vulnerabilidad.



Desde el segundo en que supe que estaba embarazada, una persona llegó de inmediato a mi mente. Había trabajado con la doctora  Katia Martínez anteriormente y pude observar de primera mano su ética profesional y su claridad al hablar. Ver cómo traía bebés al mundo de una manera tan positiva dejó una huella en mí.

Aunque tenía otra ginecóloga muy buena, supe que para el nacimiento de mi hija necesitaba esa conexión especial que solo ella me inspiraba. Desde ese "momento cero", el acompañamiento de la doctora fue excepcional y marcó el inicio de una etapa de mucha paz.

En un mundo médico que a veces parece ir a contrarreloj, ella se tomaba hasta una hora y media conmigo en cada consulta. No era un simple chequeo de rutina; era una conversación profunda donde se ponía al día con cada detalle de mi bienestar físico y emocional.

Esa cercanía fue vital porque mi embarazo no estuvo exento de retos, incluyendo licencias médicas e ingresos hospitalarios. En esos instantes, su figura fue clave para mantenerme tranquila, apostando siempre a lo positivo y recordándome que cada obstáculo era parte del proceso.


Su disponibilidad fue absoluta, incluso estando fuera del país por motivos personales. Nunca dejó de escribirme para darme un seguimiento constante, lo que me hacía sentir protegida sin importar la distancia o la circunstancia.


Esa vigilancia permanente marcó la diferencia en nuestra seguridad. Debido a mi historial de salud, un parto normal era imposible para mí, por lo que la cesárea era el camino necesario para que todo saliera bien.


Gracias a su cuidado preventivo, logramos evitar que ciertos contratiempos pasaran a mayores, algo que les contaré con más detalle en otra ocasión. Sentirme escuchada y protegida fue el mejor regalo que pude recibir en esta etapa de mi vida.

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