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Del vacío a la plenitud: Los 7 días que marcaron mi vida para siempre

 Hoy miro a  mi bebé y veo a una niña hermosa, llena de vida y felicidad. Pero para llegar a este presente de colores, tuve que atravesar los siete días más terribles de mi existencia . Fueron días donde mis ojos no distinguían matices; todo era una escala gris de incertidumbre, donde el tiempo parecía haberse detenido en una espera que me consumía el alma. Todo comenzó tras aquella cesárea a las 37 semanas. La preeclampsia me obligó a permanecer conectada a medicamentos, lejos de mi bebé desde el primer segundo . Recuerdo el despertar confuso y la espera eterna en la habitación. "Hay que esperar a la doctora", decían, mientras las horas se diluían entre el efecto de la anestesia y el silencio de un cuarto donde faltaba el sonido más importante.   Al tercer día, la noticia me golpeó: La bebé presentaba un cuadro respiratorio complicado por la inmadurez de sus pulmones, se queda en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal (UCIN). Recibir el alta médica el cuarto día...
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Mi guía de supervivencia para gases e hipo

  Si eres mamá primeriza, seguro me entenderás: esos primeros 28 días de vida de mi bebé fueron una montaña rusa. Me pasaba las horas buscando en Google y redes sociales cualquier remedio que le quitara el malestar. Hoy, con mi bebé de 5 meses, sigo usando los mismos tips porque, simplemente, funcionan al 100%. Aquí te comparto lo que ha sido mi manual de oro, filtrando lo que sí sirve y lo que preferí dejar pasar. Para los gases y el reflujo (Lo que nunca falla):   Palmaditas en forma de "O" o "U" : No se trata de golpear, sino de hacer efecto ventoso. Pongo la mano en forma de cuenco para que el aire suba sin lastimarla.   La regla de los 30 minutos: Aunque ya haya eructado, no la acuesto . Mantenerla vertical en mi hombro por 20 o 30 minutos es mi seguro contra el reflujo. Es el tiempo que la leche necesita para asentarse y garantizar una siesta tranquila. El hipo: Mi "trilogía" de succión y calma El hipo suele desesperarnos más a nosotros qu...

Besitos Fríos, Amor Infinito

6 de noviembre 12:35 PM: El instante en que la tensión se transformó en el primer llanto. A veces la maternidad nos enseña su primera lección antes de que el bebé nazca: no tenemos el control de nada . Todas las que me siguen saben que soy una mujer de planes, de agendas y de orden.  Tenía mi fecha marcada en el calendario para el 11 de noviembre, el día en que entraría en mi semana 38 y recibiría a mi hija con todo bajo control. Pero la vida, o quizás la misma bebé , decidió que no podíamos esperar más.  El 6 de noviembre, cuando apenas cursaba la semana 37 , fui al consultorio de la doctora Katia Martínez con un objetivo simple: buscar un papel para el depósito de sangre de mi cesárea programada. Era un trámite más, una diligencia de rutina. Sin embargo, Katia, con esa intuición que solo tienen los grandes médicos, decidió tomarme la presión por precaución. Ahí empezó una secuencia que nunca olvidaré. La primera toma salió sumamente alta. Por un momento quise creer que era ...

Cuerpo cansado, alma alerta: Diario de mis últimas semanas

A veces idealizamos la recta final del embarazo como un momento de dulce espera, pero para muchas de nosotras, la realidad es distinta.  Hoy quiero contarles cómo fueron mis últimas semanas de panza; un periodo que, si les soy honesta, estuvo marcado por la preocupación y un aprendizaje forzoso sobre la resiliencia. Todo cambió cuando entré en la semana 33. En esa primera consulta c on el cardiólogo, los números hablaron: 138/97. Mi presión arterial había decidido jugar en contra. Comencé con un solo medicamento y, aunque los días empezaron a sentirse más lentos, trataba de mantener la calma pensando que todo estaba bajo control. Para la semana 34, la dosis se duplicó . No solo eran los medicamentos; mi cuerpo empezó a pasarme factura. Gané mucho peso rápidamente y mis movimientos se limitaron. Sentía que el tiempo se detenía. Al llegar a la semana 35 , la situación se volvió más compleja: tres pastillas diarias y un monitoreo constante con el doctor Pandelo y la doctora Martíne...

El valor de la confianza: Cómo elegí a quién acompañaría mi camino a la maternidad

Elegir al profesional que te acompañará durante el embarazo es una de las decisiones más trascendentales que tomamos al iniciar este camino. No se trata solo de buscar a un experto técnico, sino de encontrar a alguien que brinde seguridad y empatía en los momentos de mayor vulnerabilidad. Desde el segundo en que supe que estaba embarazada, una persona llegó de inmediato a mi mente. Había trabajado con la doctora  Katia Martínez anteriormente y pude observar de primera mano su ética profesional y su claridad al hablar. Ver cómo traía bebés al mundo de una manera tan positiva dejó una huella en mí. Aunque tenía otra ginecóloga muy buena, supe que para el nacimiento de mi hija necesitaba esa conexión especial que solo ella me inspiraba. Desde ese "momento cero", el acompañamiento de la doctora fue excepcional y marcó el inicio de una etapa de mucha paz. En un mundo médico que a veces parece ir a contrarreloj, ella se tomaba hasta una hora y media conmigo en cada consulta. No era...

El peso de dar vida: Mi batalla mental entre las libras y el amor

Hay algo que no te dicen en las consultas prenatales, y es que mientras tu bebé crece, tu identidad física parece irse por la ventana. Hoy quiero hablarles sobre un tema que para mí fue un reto gigante: la  batalla con la báscula. Para entender por qué me impactó tanto, hay que ir al inicio. Antes de quedar embarazada en abril de 2025, yo celebraba un logro personal: estaba en mis 120 libras. Me tomó más de tres años de disciplina bajar desde las 169 libras que cargué por mucho tiempo. Me sentía en mi mejor momento físico. A partir de la semana 20 de embarazo, los registros empezaron a subir de una forma que no podía creer. De 145 pasé a 155, luego a 160... hasta que en la semana 37, cuando nació mi pequeña, la báscula marcaba 170 libras.   Sinceramente, era increíble. Ver cómo en unos meses recuperé todo el peso que tardé años en perder me generaba un ruido interno constante. Aunque me repetía : "Lissette, es el proceso, es el líquido amniótico, es la placenta, es el milagro...

El valor de no estar sola

¡Hola! Hoy quiero hablarles sobre algo que, para mí, fue el pilar fundamental durante los meses de espera: el acompañamiento. Traer una vida al mundo es un proceso transformador, pero vivirlo rodeada de amor lo cambia absolutamente todo. Desde el día uno, mi esposo estuvo ahí. Recuerdo que en la primera consulta me dijo, casi como para no crear expectativas: "Yo no voy a poder estar siempre". Y yo, muy comprensiva, le dije que estaba bien, que no era necesario que me acompañara a cada cita. Pero como decimos aquí, en buen dominicano, eso se quedó solo "de la boca para afuera". Mes tras mes, y luego semana tras semana cuando el final se acercaba, él nunca soltó mi mano. Su presencia constante fue mi ancla; en los momentos difíciles, saber que no estaba sola en este desafío de dar vida me dio una fuerza que no puedo explicar. Sé que, lamentablemente, muchas mujeres en nuestro país enfrentan el embarazo en soledad. En mi caso, tuve la bendición de sentirme más acompaña...