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Mostrando entradas de marzo, 2026

El día que mis pies se fueron de vacaciones

Hay un momento en el embarazo, exactamente alrededor del octavo mes, en el que ocurre un fenómeno paranormal: tus pies desaparecen. No es que se escapen, es que tu barriga decide que ella es la única protagonista del espectáculo. Yo aumenté 50 libras. Sí, 50. Y les confieso que, al principio, cuando me metía a la ducha y bajaba la mirada solo para encontrarme con una curva infinita que bloqueaba cualquier rastro de mis dedos, sentí una frustración real. Se siente como perder el control de tu propio territorio. Te intentas inclinar y... "ah, carajo", la gravedad te recuerda quién manda ahora. Pasé de la frustración a entender que mi cuerpo estaba haciendo un trabajo de ingeniería increíble. Mi barriga no era un obstáculo; era el hogar de mi bebé  y ese hogar estaba creciendo a pasos agigantados. Empecé a reírme sola en la ducha. Me despedía de mis pies por la mañana: "Nos vemos en un par de meses, chicos, pórtense bien allá abajo". Aprendí que si no podía alcanzarme ...

Resistir para abrazarte

 El embarazo suele pintarse como una espera de paz, pero para mí, fue una travesía de resistencia. Fue aprender a amar en medio de la incertidumbre, entregando cada miedo a Dios mientras mi cuerpo libraba sus propias batallas. Hoy quiero compartirles los tres momentos donde el temor intentó ganarme la partida, y cómo la fe me mantuvo en pie. El primer susurro del miedo Todo comenzó apenas supe que venías en camino. En esa primera semana, el mundo se detuvo con un sangrado inesperado. "Amenaza de aborto", dijeron. En esos días de reposo forzado, mi mente era un hervidero de preguntas: ¿Por qué ahora? ¿Qué pasará si...? El silencio de la habitación era pesado, pero en ese vacío, decidí soltar el control. Entregué tu salud a Dios y, poco a poco, ese primer obstáculo quedó atrás. El susto que me robó el aliento La segunda prueba llegó tras unos días de descanso. Apenas regresaba de vacaciones cuando un sangrado fuerte, repentino y violento, me mandó corriendo al baño de un centro...

De "Cuadritos" a la Panza: Mi Cita a Ciegas en Atenas (Parte II)

Hay edades que se sienten como un umbral, y para mí, los 35 eran ese número. Desde que soplé las velas de los 34, lo supe: mi próximo cumpleaños no sería una fiesta común. Quería algo que me diera una satisfacción profunda, un "gracias a mí misma" por tanto esfuerzo y trabajo. Mi meta estaba clara: Europa, y específicamente, el azul infinito de Grecia. Soy de las que planifica. En noviembre de 2024 ya estaba moviendo papeles y para enero de 2025 mi visa Schengen era una realidad. Todo iba sobre ruedas, hasta que Dios y la vida decidieron enviarme el regalo más inesperado: mi bebé. Como les conté en la entrada anterior, los planes cambiaron de forma, pero no de destino. En junio, con mi pancita y toda la ilusión del mundo, aterricé en Madrid, hice una escala en la histórica Roma y finalmente llegué a Atenas, justo un día antes de mi cumpleaños. Un Cumpleaños "Sola", pero Acompañada Esa noche en Grecia fue distinta a cualquier otra celebración que haya tenido. Por pri...

Europa: De los cuadritos a la panza

Para muchas personas, dar una “vueltecita” fuera de la isla estando embarazada es lo más normal del mundo. Pero para mí, como madre primeriza y alguien que planifica vacaciones de esa magnitud cada dos o tres años, el panorama era muy distinto. Todo comenzó en diciembre de 2024. Mi plan era perfecto: celebraría mis 35 años en Europa . En ese momento, mi única meta era ir al gimnasio para lucir mis " cuadritos " y dar bikinisazos bajo el sol del verano europeo. No estaba buscando un bebé, pero Dios tenía otros planes. De repente, me vi con la visa en mano, el viaje pagado y una incipiente barriguita. Los planes seguían en pie, pero ahora con una lista de dudas que se hacían gigantes en mi mente: ¿Podré subirme al avión? ¿Qué medicamentos llevo? ¿Cuánto podré caminar? ¿Qué pasa si tengo una emergencia sola en el extranjero? Volví loca a mi ginecóloga durante la planificación, buscando crear un programa de vacaciones seguro. Pero, como todas sabemos, una cosa es lo que planeas ...

Más que comida: Mi montaña rusa de antojos en el embarazo

  Muchos creen que los antojos durante el embarazo son cosas que nos sacamos "debajo del sombrero". Nuestros esposos, parejas o familiares a veces piensan que es pura creatividad nuestra para ser consentidas, pero la realidad es otra. Esa sensación que te invade en el momento en que deseas comer, degustar, oler o, en algunos casos, sentir algo específico, va mucho más allá de un simple capricho; es una necesidad visceral que se instala en el cuerpo y no te da tregua hasta que logras satisfacerla. He escuchado de antojos extrañísimos, pero en mi caso fueron de lo más comunes. Mi primer gran deseo fueron unos espaguetis rojos estilo dominicano, pero tenían que ser hechos por mi mamá. No eran unos espaguetis cualquiera; tenían que ser los de ella, acompañados de su arroz y sus habichuelas rojas. Esa sensación de que "algo te falta" es tan grande que, hasta que no tuve ese plato frente a mí, no me sentí completa. Incluso llegué a sentir una tristeza profunda por no pode...

¿Niño o niña?

Esa fue una de las primeras preguntas que me hice en cuanto supe que estaba embarazada. Antes de confirmar el sexo de mi bebé, me dejé llevar por las suposiciones y los mitos de la gente mayor. Ya saben: que si tienes antojos salados es varón y si son dulces es hembra; que si la piel se pone linda es niña, pero si se mancha o se oscurece es niño... y así, una lista interminable. En mi caso, todo apuntaba a que sería un niño . No soportaba los dulces, mi piel se llenó de manchas y "bolitas", y la forma de mi panza era exactamente como decían que debía ser la de un varón. Eran tantas las coincidencias con esas creencias populares que terminé convencida de que venía un hombrecito en camino . Ya lo estaba interiorizando, aunque en el fondo mi deseo era tener una niña. No quería que, si realmente era un varón —como todo parecía indicar—, esa criaturita sintiera mi posible decepción. Por eso pasé tres meses repitiéndome: "Es un varón y se llamará Adán" . Pero ¡oh, sorpre...

Esto se llama "El inicio"

Es el comienzo de la etapa más hermosa que he vivido; una etapa que no fue planificada, pero que abrazó mi vida desde el momento en que me enteré de que estaba embarazada. Aquel 7 de abril de 2025, con seis semanas de embarazo , la maternidad tocó a mi puerta. Para mí, ese día inició todo. Mi cuerpo cambió al instante: apareció esa pancita que tanto me esforcé por bajar durante dos años de dietas, ejercicios, té, agua de jamaica y mil cosas más. Pero en el segundo en que supe que mi bebé estaba ahí, mi chip cambió; empecé a cuidar cada bocado, pensando solo en nutrir a ese pequeño ser. Pero no solo fue la alimentación. Tuve que cambiar hasta mi rutina de skincare , porque el retinol podía hacerle daño. Dejé de "beber romo" y de caminar como una loca (porque estas paticas me pican y suelo andar como si me estuvieran persiguiendo). Al saber que venía esa criatura, entendí que había que caminar con más calma. Fueron muchos cambios que me dieron a entender que llegaba algo nue...