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Más que comida: Mi montaña rusa de antojos en el embarazo

 

Muchos creen que los antojos durante el embarazo son cosas que nos sacamos "debajo del sombrero". Nuestros esposos, parejas o familiares a veces piensan que es pura creatividad nuestra para ser consentidas, pero la realidad es otra.

Esa sensación que te invade en el momento en que deseas comer, degustar, oler o, en algunos casos, sentir algo específico, va mucho más allá de un simple capricho; es una necesidad visceral que se instala en el cuerpo y no te da tregua hasta que logras satisfacerla.


He escuchado de antojos extrañísimos, pero en mi caso fueron de lo más comunes. Mi primer gran deseo fueron unos espaguetis rojos estilo dominicano, pero tenían que ser hechos por mi mamá. No eran unos espaguetis cualquiera; tenían que ser los de ella, acompañados de su arroz y sus habichuelas rojas. Esa sensación de que "algo te falta" es tan grande que, hasta que no tuve ese plato frente a mí, no me sentí completa. Incluso llegué a sentir una tristeza profunda por no poder comerlos en la inmediatez que mi cuerpo me lo pedía.




Luego vinieron otros: un locrio de berenjena y costillita, que me preparó mi amiga del salón; uno de  longaniza que una compañera del trabajo fue a cocinarme a casa y un locrio de arenque, también con el toque de mi mamá. Pero el reto mayor fue la pizza de pepperoni. Mi esposo, cuidando la dieta y no queriendo que comiera cerdo, se negó al principio. Esa negativa abrió una brecha de frustración y tristeza tan grande que me fajé a llorar como si me hubieran quitado algo vital. Al final de la noche, terminé comiéndome mi pizza, recuperando la paz en el primer bocado.

El peso de la invalidación

Sin embargo, lo más difícil de los antojos no es la espera, sino la invalidación. Es común escuchar frases como: "Eso es psicológico", "Tú lo que estás es malcriada" o "No te va a pasar nada si no lo comes". Cuando alguien minimiza lo que sentimos, no solo ignora una señal de nuestro cuerpo, sino que invalida nuestra emoción.

Para una embarazada, el antojo no es un juego de poder ni una manipulación; es una experiencia física y emocional real. Invalidar un antojo es ignorar el cansancio, los cambios hormonales y la ansiedad que muchas veces acompañan la gestación. No necesitamos que nos juzguen la dieta, necesitamos empatía y, a veces, simplemente ese bocado que nos devuelva la calma.







Comentarios

  1. Ay ombe, sentí contigo tu dolor, mi antojo consistió en brownie a la moda 😋

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    1. ¡Te entiendo tanto! Y ese brownie suena al consuelo perfecto. :)

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    2. Realizarle un contenido de tu experiencia en bañar a la bebé. Mi miedo de bañar el mío

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  2. ¡Ay, te entiendo perfectamente! Al principio da un poco de nervios, pero verás que con la práctica se vuelve un momento súper especial para conectar. ¡Pronto subiré algunos tips de lo que me funcionó a mí para que te sientas más segura! 🛁✨

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