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Europa: De los cuadritos a la panza


Para muchas personas, dar una “vueltecita” fuera de la isla estando embarazada es lo más normal del mundo. Pero para mí, como madre primeriza y alguien que planifica vacaciones de esa magnitud cada dos o tres años, el panorama era muy distinto.

Todo comenzó en diciembre de 2024. Mi plan era perfecto: celebraría mis 35 años en Europa. En ese momento, mi única meta era ir al gimnasio para lucir mis "cuadritos" y dar bikinisazos bajo el sol del verano europeo. No estaba buscando un bebé, pero Dios tenía otros planes.

De repente, me vi con la visa en mano, el viaje pagado y una incipiente barriguita. Los planes seguían en pie, pero ahora con una lista de dudas que se hacían gigantes en mi mente: ¿Podré subirme al avión? ¿Qué medicamentos llevo? ¿Cuánto podré caminar? ¿Qué pasa si tengo una emergencia sola en el extranjero?

Volví loca a mi ginecóloga durante la planificación, buscando crear un programa de vacaciones seguro. Pero, como todas sabemos, una cosa es lo que planeas y otra es cómo se desarrolla la realidad en tiempo real.

Con el permiso médico y el vuelo listo, llegaron las opiniones que no pides, pero que molestan: "¿Cómo te vas a ir así?", "¿Por qué te vas sola?". Parecía que, por estar embarazada, perdía mi capacidad de autonomía solo por mi estado. Aunque entiendo que se debe tener cuidado, a veces la gente no mide cómo sus comentarios aumentan nuestra ansiedad. Aun así, decidí confiar y partí.





Entre la magia y los imprevistos: De Madrid a Grecia

Mi viaje empezó en Madrid, entre días hermosos y calurosos, con limitaciones pero siempre con buena actitud para disfrutar cada momento. Seguí hacia Roma, conectando con lugares emblemáticos de Italia que siempre quise ver. Pero el punto máximo fue Grecia. Me sentí literalmente dentro del anime de Los Caballeros del Zodiaco. Sus islas, su gente y su comida son increíbles.

Todo iba perfecto hasta que, en el ferri de Atenas a Mykonos, me enfrenté a la diarrea más fuerte de mi vida. Estaba sumamente preocupada por mi embarazo, pero gracias a que mi doctora, Katia Martínez, siempre estaba pendiente a mis llamadas, pude manejar la situación.

 Tip de supervivencia para viajeras: Si te pasa esto, la clave es la dieta blanda (pan blanco, arroz, pollo y manzana, no todo junto) y tomar entre 400 y 500 ml de agua por cada evacuación. A bordo de un barco en el mar Mediterráneo, esto fue lo que me salvó de la deshidratación y me permitió restablecer mi flora intestinal. ¡Pude controlar la situación en 8 horas y disfrutar de Mykonos y Santorini sin dificultad!.

Más allá de los detalles de las vacaciones, este viaje fue una lucha interna sobre las "incapacidades" que la sociedad cree que debes tener por estar embarazada. En cierto momento me sentí un poco egoísta, pensando que quizá debí guardar ese dinero para la bebé que venía en camino en lugar de gastarlo en mis vacaciones.


Pero también pensé en todo lo que había esperado para conocer esos países que soñaba desde que era niña. Esa montaña de incertidumbre por no saber si estaba bien o mal lo que estaba haciendo intentó boicotear mi felicidad, pero pude superarlo.

La maternidad no es el fin de tu vida personal, sino un nuevo capítulo que requiere ajustes, pero no la cancelación de quién eres. Cuidar de nuestra felicidad también es cuidar de nuestros hijos.

Esta historia no termina aquí... En la próxima entrega seguimos con más de "Mis 35 y mi panza".

Comentarios

  1. Muy de acuerdo contigo en las opiniones que dan. En verdad eres muy valiente. Y que bueno que pudiste vivir esa experiencia

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    1. ¡Qué alegría que te gustara! Muchas gracias por tus palabras y por leerme, de verdad significa mucho para mí. ✨

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  2. Amiga! Leyéndote me quedo en que hay que atreverse a lograr sus sueños, mírate ahora con bebé y viaje logrado, si no lo hubieras hecho quizás te arrepientes.

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    1. ¡Totalmente! A veces el miedo nos frena, pero al final vale la pena lanzarse. Gracias por estar siempre pendiente y por sus palabras tan lindas. ❤️

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  3. El primer viaje de Lyna en la pancita de mamá ! Me alegra que haya disfrutado su viaje y que su experiencia le sirva a otras futuras madres que deseen o estén planeando un viaje!

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  4. Esto es algo con lo que muchas madres luchamos, y lo más doloroso es que hay personas que te juzgan y te cuestionan sin saber la carga emocional por le que estamos pasando.

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